Carolina Simonelli

Entrevista

¿Qué crees que impulsó el vínculo que tenés con el color?

Podría decir que fue una combinación de varios factores.

Crecí muy cerca de la naturaleza, donde siempre veo las mejores relaciones entre colores. Paisajes con montañas y lagos, valles y ríos. Tengo muchos recuerdos de estar presente en ese contexto observando atentamente lo que me rodeaba.

A esto puedo sumar una predisposición natural a trabajar con el color sin dificultad, y al camino que fui transitando todos estos años estudiando y trabajando constantemente en esta materia.

Durante mi formación, siempre de forma independiente, eligiendo lxs maestrxs con quienes quería estudiar, en una oportunidad un profesor de dibujo me sugirió que al terminar el curso que tomaba con él, siguiera estudiando color con otro artista.  Así fue que empecé a estudiar el color desde distintos abordajes y con distintas personas. Sin embargo, me vinculaba con la materia de forma muy natural. Sintiendo que era perfectamente capaz de trabajar con los colores sin miedo a elegirlos o a relacionarlos en un plano/soporte. Entonces lo natural sumado a lo que iba aprendiendo formalmente se combinaban. Rápidamente entendí que el elemento más importante de mi obra sería el color.

¿Qué día de la semana es tu preferido?

Desde hace unos 20 años es el Martes. También Marte es mi planeta, según mi signo. Me gusta entender y saber sobre estas cosas.

¿Cómo les transmitís amor a tus hijos?

Los abrazo mucho. El abrazo silencioso es una expresión de amor concreta que das, y que también recibís.

Los escucho y los miro hacer. Busco siempre que tengamos diálogo, que sientan que pueden hablar conmigo lo que sea. Aprendo de ellos y con ellos. Intento acompañarlos sin interfereir en sus formas naturales. 

Aunque no es fácil llevar adelante todo esto sin en el medio perderte mil veces, o sentir que te equivocás. No hay un manual para seguir. Lo que funciona con un hijo, no necesariamente funciona con el otro.

Pero los abrazos si. Siempre funcionan.

¿Cómo vivís ser mujer?

Ser mujer HOY.

Estamos viviendo tiempos de cambios de paradigmas, de muchos terrenos ganados y de muchos otros por transitar desde la igualdad. Me gusta mucho ser mujer. Y la metamorfosis que viene con el tiempo y en mi caso, también con haber sido madre. Me gusta mucho la instrospección que trae consigo una mujer, siento que en el fondo somos enigmáticas. Como un océano del cual se desconoce su profundidad.

También estas cosas me fueron sucediendo con los años.

Hoy me gusta la mujer que soy, puedo sentirme en un aprendizaje constante.

¿Cómo te atraviesa el trabajo en equipo siendo artista?

Es algo que me hace muy bien. Y que puedo disfrutar. Vincularme con gente en distintos proyectos me nutre, me enseña, me supone otros desafíos.

Mi trabajo tiene una arista muy solitaria. Cosa que también disfruto mucho. Por eso poder alternar trabajo individual con trabajo en equipo, es una combinación perfecta.

¿Qué significó esta colaboración para vos?

Ante todo libertad. Porque mi aporte fue muy genuino, es decir, no hubo una bajada previa exacta sobre los colores o formas que tenía que utilizar. Sí charlar sobre cómo estaba siendo concebida la colección me sirvió muchísimo.

Por otro lado, algo que me dio gran satisfacción fue imaginar cómo irían las estampas sobre las prendas, entendiendo cada prenda como un canvas en blanco sobre el cual pondríamos una composición determinada.

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Tu disco del momento: Los dos discos de NEU!

El último libro que hojeaste: Estoy empezando un libro de Alan Watts llamado “El camino del Tao”.

Una palabra: Ultramarino.

Una planta: El romero.

Un sabor: helado de chocolate amargo.